Amarnos a nosotras mismas…

Amarnos a nosotras mismas: el acto más importante de nuestra vida

“Lo más importante es que nos amemos a nosotras mismas”. Este es el verdadero punto de partida de todo proceso de crecimiento, sanación y transformación interior. Durante mucho tiempo, muchas mujeres hemos buscado afuera —en el padre, el novio o el marido— a ese “hombre ideal” que solucione nuestros problemas y complete nuestra vida. Sin embargo, ha llegado el momento de comprender que el mayor compromiso es con nosotras mismas y de convertirnos en “la mujer ideal para nosotras”.

Amarnos no significa ignorar nuestros defectos ni castigarnos por ellos. Tal como se nos invita, se trata de “mirar nuestros defectos, no para ver lo que hay en nosotras de malo, sino para darnos cuenta de las barreras que hemos erigido y que nos impiden ser lo que podemos ser”. Muchas de esas barreras fueron aprendidas en la infancia, pero así como una vez las incorporamos, hoy podemos desaprenderlas conscientemente y elegir nuevos caminos.

El amor propio comienza cuando decidimos acabar con la crítica. “La crítica es un acto inútil; con ella jamás se consigue nada positivo”. Al dejar de criticarnos y de criticar a los demás, liberamos una enorme carga interior, entendiendo que los juicios externos suelen ser reflejos de aquello que aún no hemos sanado dentro. Nadie nos juzga: ni la Vida, ni Dios, ni el Universo. Solo nosotras lo hacemos.

También es fundamental dejar de meternos miedo. Muchas veces nos atemorizamos con nuestros propios pensamientos, olvidando que “solo podemos tener un pensamiento por vez”. Al elegir afirmaciones positivas, comenzamos a crear una realidad más amorosa y expansiva, alineada con nuestra esencia.

Amarnos implica comprometernos profundamente con la relación que tenemos con nosotras mismas. Solemos volcarnos en otras relaciones y relegarnos, cuando en verdad “la persona a quien prefiero soy yo”. Tratarse como a un ser amado significa respetarse, cuidarse y ponerse en el centro sin culpa. Cuando nos amamos, nos abrimos naturalmente a recibir el amor de los demás.

El cuerpo también forma parte de este camino. “Tu cuerpo es un templo precioso”, y cuidarlo es una expresión directa de amor propio. Alimentarnos bien, movernos, descansar y escucharnos nos permite sentirnos mejor y habitar la vida con mayor plenitud.

El amor propio se fortalece al educarnos y crecer constantemente. Somos capaces de aprender durante toda la vida, expandiendo nuestra mente y nuestras posibilidades. Asimismo, construir un futuro económico propio refuerza nuestro sentido de valía y autonomía: toda mujer tiene derecho a disponer de su propio dinero y a prosperar.

Honrar nuestra creatividad es otra forma de amarnos. Crear, expresarnos y darnos tiempo para lo que nos nutre nos recuerda que “lo valemos”. Del mismo modo, hacer de la alegría y la felicidad el centro de nuestra vida nos conecta con una fuente interna siempre disponible.

Finalmente, el amor a una misma se profundiza cuando desarrollamos una conexión espiritual auténtica. Más allá de creencias heredadas, nuestra relación con el yo interior es la más importante. En el silencio, la reflexión y la escucha interna encontramos guía, sostén y sentido.

Elegir amarnos es un acto diario. Cuando estas directrices se repiten y se integran en la conciencia, el amor propio deja de ser una idea y se convierte en una manera de vivir.

Basado en el item *Lo más importante es que nos amemos a nosotras mismas*

Capitulo Mujeres Sabias Libro Vivir de Louise L Hay

¡EN EEKE MAI EA!
¡Te quiero tanto!

Patricia

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